martes, 30 de marzo de 2010

El VELO DE LA NOVIA


Bamaki se encontraba en una sala espaciosa que daba al patio,desde donde se podía escuchar el suave murmullo de las aguas de las fuentes de un hermoso jardín que junto al canto de centenares de aves exótica relajaban al visitante mas exigente, adornada con brocados de seda y oro, llena de lujosos muebles con incrustaciones de oro, marfil y piedras preciosas, jarrones, asientos de maderas nobles bellamente tallados, cortinas livianas cuidadosamente cerradas. En medio de la sala había un gran sillón incrustado con perlas y esplendorosa pedrería. Sobre el estaba extendido un mosquitero de fina gasa, roja como la sangre, y en el sillón se encontraba sentado un hombre tocado a la antigua usanza con pantalón ancho a media pierna, medias tejidas con finos hilos, zapatos con incrustaciones de pedrería, una camisa blanca de seda con anchas mangas fruncidas y un chaleco entretejido en oro y seda.
Barmaki que desde que llegó a la suntuosa mansión no salía de su asombro miraba todo con envidia, nunca antes imaginó que algo así podía existir y menos que pronto él pudiera residir allí.
Él era hijo de un propero comerciante en seda y maderas y gracias a ello después de los estudios en Dubai, marchó a varios países occidentales donde amplió estudios y ahora su suerte le había conseguido una embajada en un país de Asia. Ya era " el señor Embajador" .
Estando en edad de desposarse, pensó en volver a Dubai y allí encontrar a su futura mujer, debería ser por supuesto inmensamente rica, él era ambicioso y no se conformaría con nadie que no reuniera ese requisito.
Al llegar sus padres ya tenían preparado su casamiento, se haría a través de una casamentera de gran prestigio por concertar muy buenos matrimonios, consiguiendo inmensas fortunas en dotes para los hombres.
Barmaki, se adelantó frente al sillón y con un reverencioso saludo con la cabeza al señor Giafar espero a que este le hablara.
El señor Giafar le señaló uno de los asientos. Barmaki se sentó y se dispuso a escuchar al dueño de aquella maravilla.
-Señor Bamaki tengo muy buenos informes de su persona, se que no poseé fortuna pero, todavía es joven y parece ser que tiene una buena carrera por delante que yo ayudaría en el caso de que usted pasara a formar parte de mi familia, como me han informado desea desposar a una de mis hijas, sabrá que tengo tres, pero le entregaría a la mayor ya que mientras no se case ella no podrian hacerlo sus hermanas.
-Señor Giafar me honra usted, no hay nada que más desee que pertenecer a su familia.
-Señor Bamaki, ya sabe que hasta que no estén desposados no podrá levantar el velo como manda la costumbre. no obstante le diré que es una joven de maravillosa hermosura, con ojos babilónicos, un talle esbelto, y un rostro tan bello, que podía envidíarlo el sol luminoso. Es una estrella brillante, una noble hermosura. Como padre así es como la veo y como se la puedo describir.
Bamaki al terminar la descripción el señor Giafar le pareció escuchar junto a una de las ventanas unas risas de mujer.
-Señor Giafar, me hace el hombre más feliz
El señor Giafar se levantó y dando por terminada la conversación inclino su cabeza a modo de saludo .
Al cabo de dos dias Bamaki fue llamado por el señor Giafar y en aquel salón de ensueño, mando servir el te, con deliciosos pastelillos dulces y salados, frutas y toda clase de dulces a cual más deliciosos. Al poco tres figuras cubiertas de velos entraron, eran las tres hermanas hijas del señor Giafar, se sentaron y de vez en cuando dejaban escapar unas ligeras risas. Bamaki las miraba e intentaba descubrir cual de ellas seria su esposa, imposible varios velos cubrían sus rostros y amplias túnicas sus cuerpos.
El señor Giafar se levantó y señaló a una de las muchachas, señor Bamaki esta es mi hija mayor Fernaht,la joven se replegó más en el sillón y Bamaki la saludó con un movimiento de cabeza.
-Señor Bamaki, ya he dispuesto todo para los esponsales, serán aquí en mis hermosos jardines dentro de dos días, ese día recibirá la dote.
Toda la familia de Bamaki estaba exultante la boda de su hijo los hacía subir hasta lo más alto, todas las esperanzas que habían puesto en él se iban a cumplir y pasarían de ser uno comerciantes a unos ricos hacendados.
Los inmensos jardines adornados con preciosos farolillos, guirnaldas de flores de los más bellos colores. Bellos jarrones junto con hermosos tapices adornaban diferentes pergolas tan blancas que en medio del verdor del jardín parecían hermosas perlas. Los jardines estaban llenos de cientos de personas de la mas alta dignidad tocadas con sus mejores galas, perlas, esmeraldas, sedas y brocados relucían al sol de aquella hermosa mañana de verano
Bandejas de deliciosas viandas daban la bienvenida a los invitados, enrejados de azúcar con manteca, pastas perfumadas con jazmín y deliciosamente rellenas, bizcochos de licor llamados sabun, pastelillos rellenos de crema, tortas de limón, confituras de frutas silvestres sabrosas, dulces con formas primorosas de flores, bocaditos de miel , otros hechos con antiquisimas receta e ingredientes sabrosisimos, Alfajores hechos con manteca, miel y leche, y centenares de ocas, faisanes asados, toda clase de aves exquisitamente guisadas y presentadas, corderos asados y preparados de muy variadas maneras, pescados traídos de los ríos y otros atrapados en el mar, guisados y decorados con especias y frutas exótica presentados en bandejas de oro y plata.Todo sobre manteles que dejaban ver deliciosos dibujos bordados que representaban a los novios. Todo era magnificente y lujurioso.
Bamaki radiante, vestido como un príncipe de cuento se apresuró a llegar al lugar a donde tendría que esperar a la novia. Unos días antes la familia le había hecho llegar una fotografía donde se podía ver a una muchacha muy bella.
La espera le pareció interminable Bamaki no veia el momento de pasar a ser el esposo de aquella beldad y convertirse en un hombre muy rico.
Al al fin llego la novia, sentada en una preciosa silla de mano con dosel, decorada con preciosas telas e izada por seis sirvientes vestidos con lujosos vestidos .Dieron varias vueltas al recinto donde la ceremonia se iba a llevar a cabo y la novia descendió (las vueltas simbolizan el deseo de la novia de no abandonar a su familia)
Y precisamente fue lo que pasó ya que el señor embajador al terminar la larguísima ceremonia y levantar el velo de su ya esposa quedo perplejo, su cara se volvió lívida y entre varios invitados tuvieron que ayudarle para que no cayera al suelo.
Detras de los velos que usan en algunos países pueden esconderse algunas sorpresas y Bamaki fue sorprendido al ver que le habían engañado.
¡La novia era bizca y lucia una frondosa barba!
¡Pidiendo el divorcio a gritos Bamaki se dirigió al padre de la novia! Pero él negó saber nada de la fotografía-al parecer la habian enviado las hermanas para forzar el matrimonio, ya que de no casarse, ellas tampoco lo podrian hacer-y cuando Bamaki le pidió explicaciones por la descripción que le había hecho de ella: el padre solo atino a contestar...
-Yo solo la describí como la veo, como padre que soy.

martes, 23 de marzo de 2010

UNA HISTORIA DE AMOR


Es posible que un amor sin limites, irracional, entregado, puro...En este tiempo que vivimos ocurra?. El romanticismo ya no esta vigente...ahora nada es para siempre, todo es efímero de usar y tirar, nadie se hace ilusiones de que su noviazgo o matrimonio sea para siempre, el hedonismo se ha apoderado de nuestras vidas.
Amamos el placer y rechazamos todo lo que nos pueda suponer ligeramente dolor.
Los jóvenes salen a divertirse y buscan parejas como animales en celo; un momento, una noche, y al amanecer aturdidos por el alcohol ingerido y satisfechos sus instintos ni se acuerdan de con quien han estado.
Pero esta historia aun cuando parezca una clásica radio o telenovela es verídica, se que no es corriente que en estos tiempos esto no puede pasar... pero paso, y no hace tanto tiempo. Era un día de primavera, la brisa todavía era fresca y sol de vez en cuando se veía tapado por unas ligeras nubes, el campo lucia bajo los rayos del sol como cubierto de pequeños diamantes debido al roció que lo había cubierto durante la noche, las aves ya se habían desperezado y sus trinos alegres se escuchaban por todas partes, los campesinos se afanaban marchando hacia sus quehaceres y las mujeres del pueblo barrían y baldeaban su puertas y calles.
Las calles comenzaron a llenarse de personas que apresuradas tomando diferentes caminos se encaminaban hacia sus tareas diarias, todo parecía tomar vida y los cierres y puertas de los comercios empezaron a abrirse, diligentes empleados descorrían su cerrojos para dar comienzo a un nuevo día de trabajo.
De todos los portales empezaron a salir niños de diferentes edades camino de los colegios, unos los acompañaban sus madres y los menos iban acompañados por una sirvientas uniformada. Uno de los niños a los que acompañaba una sirvienta era Ernesto, contaba con unos 13 años y era el único hijo de un potentado terrateniente, el cacique del pueblo, nada se hacía sin que el diera su visto bueno, campesinos, alcalde, alguaciles, jueces... todos contaban con él.
A Ernesto le esperaba un costoso coche para trasladarle a su colegio de lujo en una localidad cercana, pero él se rezagaba y miraba hacía atrás, la sirvienta impaciente le apremiaba a que se diera prisa. A unos pocos metros de Ernesto una niña de edad aproximada a la suya, vestida modestamente se apresuraba también para llegar al colegio del pueblo. Una vez que Ernesto vio a la niña su cara se iluminó y una amplia sonría se dibujo en su infantil rostro, se paró un momento y esperó a que la niña se acercara a él para en un impulso coger su mano y ligeramente acariciarla. La sirvienta apremiada por la tardanza tiró de él bruscamente y a empujones lo introdujo en el coche. El coche arrancó y Ernesto por la ventanilla de atrás mandó un saludo con la mano, y no dejo de mirar hasta perder de vista a la niña. Sonia paró su apresurada marcha y se quedo quieta mirando al coche que rápidamente se alejaba de ella, su joven corazón latía apresuradamente. y levantando el brazo mandó un saludo hacía el coche que arrancó y se perdió alejándose .
Ella era una niña tranquila y en su cara y figura ya se podía adivinar que pronto sería una hermosa mujer, su madre trabajaba de cocinera en la casa del padre de Ernesto, en algunas ocasiones había estado allí, nunca pasó de la cocina, su madre la dejaba muy claro que su sitio estaba allí, que nunca pusiera un pie fuera de donde estaban los sirvientes y ella comprendió que el señor no quería que las personas a su servicio llevaran a sus hijos a su casa, pero algunas veces era necesario que Sonia acompañara a su madre ya que su padre hace años que murió y solo quedaron ellas dos. El trabajo de su madre era muy necesario para llevar un salario a casa ya que de no ser así en esa modesta casa no tendrían con que sustentarse.
La amistad de Ernesto y Sonia era reciente, la niña pasaba mucho tiempo en la cocina de la casa de Ernesto esperando que su madre pudiera dar por terminado el trabajo y como tenía prohibida el acceso a la casa daba grandes paseos por la extensa finca que la rodeaba. En varias ocasiones ella se había encontrado con Ernesto pero lo había evitado dando una carrera en sentido contrario. Una mañana después de salir del colegio Sonia llego hasta la cocina donde trabajaba su madre, esta le dijo que la esperara un momento que pronto se irían. Sonia salió al jardín y se alejo hasta el limite de la finca el borde de un barranco; un rincón que le gustaba mucho, desde allí se divisaba las diminutas casas del pueblo en la vaguada con su chimeneas humeantes, las praderas con los animales pastando y las personas muy pequeñitas dedicadas a sus faenas. A lo lejos las altas montañas donde la nieve vivía eternamente. Se sentó al borde del barranco colgando sus piernas sobre la ladera, estaba abstraída mirando hacia el valle cuando debajo de ella se oyeron unos crujidos; no la dio tiempo a reaccionar en un segundo se despeñaba ladera abajo. Cuando ya se precipitaba hacía el vacio unas manos tan pequeñas como las de ella la agarraron y con un sobrehumano esfuerzo tiraron de ellas, pertenecían a un muchacho de su misma edad de complexión débil, jadeaba intentando elevar a la niña, pero sus manos se escurrían. Con un increíble esfuerzo saco fuerzas de su débil cuerpo y mientras gran cantidad de piedras resbalaron por la peligrosa ladera consiguió alzar a la niña. El muchacho se dejó caer exhausto sobre su espalda, el corazón parecía que le fuera a estallar en cualquier momento, su tez se torno del color de la nieve y su menudo cuerpo tiritaba como si la fiebre su hubiera apoderado de él. Sonia con ojos espantados y temblando todavía por la angustia que había sentido creyendo que moriría allí, se dejo caer junto a el muchacho intentando recuperar la respiración, abrió su boca para internar llenar su pulmones de aire, estaba agotada y le dolía el cuerpo como si pequeñas agujas se hubieran introducido en él, en sus brazos el dolor era tan intenso que resultaba imposible hacer con ellos un mínimo esfuerzo. Cuando Sonia se recuperó ligeramente, miro al muchacho que había sido su salvador y reconoció en él al hijo del dueño de la casa. Con un gran esfuerzo se giro hacía él y al ver en que estado se encontraba... se asustó. El muchacho estaba lívido y su cuerpo se movía con pequeños espasmos, Sonia se levantó notando un gran dolor en todo el cuerpo y se arrodillo junto a él, extendió su brazo, lo cual le produjo un gran dolor y cogiendo suavemente la cara del muchacho la movió muy lentamente para un lado y otro intentando que él saliese de aquel estado. Pero fue inútil. Ignorando los dolores de todo su cuerpo echo a correr gritando fuertemente pidiendo ayuda, en su loca carrera por dos veces perdió la orientación y su pasos las llevaron nuevamente al borde de la ladera por donde un poco antes estuvo a punto de perder la vida. Varias veces cayó lastimando aún mas su maltrecho cuerpo, pero una fuerza interior la empujaba a buscar ayuda urgentemente, la visión del muchacho tendido en tan mal estado por ayudarla no se borraba de su mente. Al fin vislumbro a lo lejos la imponente fachada de la hermosa casa, casi sin fuerzas grito ,,,y grito.. pidiendo ayuda, vio como las puertas se abrían y un hombre de mediana edad con aspecto muy distinguido de elevada estatura y cuerpo atlético , salió a su encuentro y con voz mesurada pero enérgica la mandaba callar.
-¿Quien eres tu? le pregunto aquel hombre- ¿Que haces aquí? -Sonia, aturdida y amedrentada por la presencia del hombre solo pudo decir en voz muy queda-soy la hija de la cocinera. -Pues tu sitio no está por aquí, deja de gritar y vete por la puerta de servicio...Ahh y no vuelva por aquí. -¿Pero usted no entiende yo... -Calla, y dando media vuelta la dejo sin atender a lo que la chiquilla le quería contar.
Sonia, corrió a la cocina y a grandes voces llamo a su madre y con voz entrecortada y apenada le contó lo que había ocurrido. Su madre la mandó callar y busco en las caballerizas a un hombre y con una señal la indicó que los llevara hasta donde se encontraba el muchacho. Cuando llegaron lo encontraron tal como había dicho Sonia. Parecía muerto el color cada vez era mas blanco y ya su cuerpo no se agitaba. El hombre cargo con él y se dirigieron a la casa. Al llegar Sonia se extraño de que no entraran por la puerta principal, pero ellos llevaron al muchacho hacía una habitación cercana a la cocina donde había una modesta cama y allí lo tendieron. Su madre salió corriendo mientras el hombre arropaba al muchacho y lo hablaba con voz suave.En aquella voz se podía apreciar cariño, le susurra frases de ánimo y acariciaba su cabello y cara. Pronto volvió su madre con unos envases de medicinas y una tisana caliente. Entre los dos incorporaron al muchacho y con una pequeña cuchara fueron introduciendo en su boca pequeñas cantidades de tisana junto con la medicina. Parecía que el color volvía poco a poco a la cara del muchacho y que su pecho subía y bajaba muy suavemente, también su cuerpo empezó a recobrar la temperatura. Cuando su madre y su compañero comprendieron que el muchacho se estaba recuperando, hicieron salir a Sonia y después ellos también salieron cerrando suavemente la puerta.
Sonia no comprendía porque no habían avisado al padre del percance que había sufrido su hijo y en el estado en que se encontraba. Ella suponía que el padre tenía que saberlo, la presencia junto al muchacho de su padre era vital y además era quien en aquellas circunstancias el que debía determinar si le debía ver un medico. Cuando el hombre se marchó Sonia de un tirón le planteó sus pensamientos a su madre. Esta moviendo la cabeza con gesto triste negó y un lágrima se escapo de sus ojos.
-Sonia, al nacer Ernesto su madre murió, esto fue una cosa que el señor nunca pudo admitir, se recluyó en su trabajo e ignoró al hijo nacido, lo hacía culpable de la muerte de la persona que más quería en su vida. Ernesto nació débil, siempre médicos entrando y saliendo de casa y el señor cada vez se negaba más a envolver con su cariño a la pobre criatura que era carne de su carne. Con el tiempo la servidumbre fue la única familia del muchacho. Su padre comía y cenaba en su despacho y Ernesto solo siempre, fue buscando el único cariño que encontró, el de los empleados, fue pasando el tiempo y su padre se olvidaba más de él, pero nosotros le admitimos como si fuera de nuestra familia y todos y cada uno de los que trabajamos aquí lo queremos y tratamos de suplir la carencia de cariño de su padre. Ernesto es un niño bueno carente de cualquier indicio de maldad e incluso pese al trato que le profesa su padre nunca escucharas de su boca nada malo contra él, muy al contrario lo quiere mucho y sería el niño mas feliz del mundo si su padre un día le sonriera.
Pese a la corta edad de Sonia, y a no comprender la actitud de algunas personas mayores, ella se propuso hacer como Ernesto, no juzgar el comportamiento de ese hombre y pertenecer a las personas que querían al niño, esto último no le iba a resultar difícil pues después de esa mañana cuando él la había salvado la vida aún a costa de perder la suya ella ya la había empezado a quererle, era su salvador y estaba segura de que sin conocerla habría dado su vida por salvarla.
Se sentó en una silla de la cocina y su madre ya mas tranquila vio que la niña tenía numerosos y pequeños corte por todo el cuerpo y que sus brazos estaban amoratados, la mandó a bañarse y cuando volvió tenía sobre la mesa un gran tazón de chocolate caliente.
-Pronto te recuperaras, ¿prometeme que no vas a volver nunca más allí? -Si, mama te lo prometo ¿Como está Ernesto? -Ahh,,, se me olvidaba se ha despertado y le he dicho que estabas aquí y quiere verte, acábate el chocolate y entra a verle.
Sonia, tomo tan deprisa el chocolate que su lengua y paladar sintieron el ardor del calor. Corriendo se dirigió hacía la puerta y allí paro y suavemente llamo.
-Entra! -
¡Hola! ¿como estas?- el muchacho había recobrado el color y sentado en la cama sonría a Sonia.
-Ya estoy bien, no ha sido nada -He sido una tonta por poco me mato y hago que tu también te mataras...
-Bueno, sí, ,es peligroso sentarse allí donde tu estabas, yo te había visto desde lejos, quería advertirte pero por no asustarte y que eso te hiciera caer no lo hice hasta que ya fue tarde. Y diciendo esto volvió a sonreír a la niña
Desde aquel día Sonia no faltaba ninguno a casa de Ernesto, ella siempre llegaba antes que él ya que su colegio estaba en el pueblo y el de Ernesto en la ciudad cercana, cuando Ernesto llegaba los dos salían corriendo y se instalaban en rincones de la finca donde nadie pudiera dar con ellos, allí se contaban las cosas que les habían ocurrido durante el día y jugaban a montones de cosas. Eran inseparables, la salud de Ernesto mejoraba con los días y todos los de la casa que sabían de esta amistad sabían que su mejoría se debía a eso. Por todos los rincones iban dejando pequeñas huellas de su paso por allí: un montoncito de piedras blancas bajo una gran planta tropical, un trozo de madera toscamente tallado con la navaja de Ernesto y mil cosas más, les hacía felices esos pequeños secretos que solo les pertenecían a ellos. Se tomaban de la mano y soñaban en voz alta en crecer juntos y embarcar en preciosos veleros y que el viento les llevara a países fantásticos que solo ellos descubrieran, llegar a maravillosas islas donde antes nunca nadie hubiera recalado y nadar en profunda aguas transparente entre maravillosos peces de formas y colores. Admirar todas esas cosas juntos los dos y no separarse nunca. El tiempo iba pasando y ahora a Ernesto se le veía siempre feliz, su figura antes débil cada día se iba ensanchando y tomando un vigor que jamás antes había tenido. Sonia por su parte con diecisiete años era una mujercita muy bella, no tenía una belleza aristocrática, su belleza era la de una mujer del pueblo con un cabellera negra azabache igual que sus ojos, sus pequeños senos de una perfección extrema, su cintura pequeña y sus caderas redondas y perfectas. Nunca en esos años se habían separado, Ernesto tuvo varias recaídas en su salud y allí siempre junto a él se encontraba Sonia, su labios besando la frente cara y manos de él hasta que la crisis pasaba y Ernesto abría los ojos. Entonces Sonia no se atrevía a seguir besándole y ruborizándose se apresuraba a separarse un poco de para que no viera su turbación. Pero Ernesto hacía rato que se encontraba bien y prolongaba su recuperación para sentir los tibios y ansiosos besos de Sonia y escuchar las tiernas palabras de amor de ella.
En sus paseos por la fincas descubriendo sus tesoros escondidos durante años reían y se abrazaban al dar con uno de ellos enterrado hacía mucho tiempo. En uno de estos abrazos Ernesto no soltó a Sonia, acercó sus labios a los de ella y se fundieron en un torpe y largo beso. El primer beso de amor que los dos daban a otra persona. Desde entonces ya su amor que estaba siempre presente pero que ellos no se atrevían a descubrir por timidez afloró como un volcán, cualquier momento era bueno para acariciarse para juntar sus dos juveniles cuerpos y sentir el latido de sus jóvenes corazones. Así fueron descubriendo los dos al tiempo la felicidad que puede ofrecer un gran amor. Todos estaban muy contentos con ese amor que se profesaban los jóvenes, pero un resquemor les hacía temer que iba a ser de la pareja cuando el señor, que ignoraba la amistad entre ellos y que en caso de haberla sabido los habría separado quisiera mandar a Ernesto a estudiar a la universidad, seguro que lo mandaría a una de prestigio y lejana.
El tiempo se acercaba y pronto Ernesto tendría que marchar. Los jóvenes ajenos a estas cavilaciones que tenían todos los que les querían; seguían dedicando todo el tiempo que tenían libre para ser felices. Como no podían salir de la extensa finca sin que el padre de Ernesto fuera informado de sus relaciones, crearon allí un mundo especial donde solo convivían con las personas del servicio de la casa. Allí en esa cocina celebraron todos y cada uno de los cumpleaños de la pareja, allí los días de invierno sentados junto a la lumbre pasaban las tardes con los demás entretenidos en charlas interminables salpicadas por grandes risotadas y en los días de verano bajo el porche para espantar al inmenso calor grandes jarras de limonada se consumían mientras esperaban ve caer el sol y que la suave brisa les acariciara sus cuerpos.
El señor nunca bajaba hasta la cocina por eso aquel día que le vieron aparecer todos se pusieron lívidos, apareció de muy mal humor y quejándose de que nadie acudiera a su llamada, comprobaron el timbre y vieron que no funcionaba. -¡Díganle a Ernesto que suba a mi despacho inmediatamente!. -Pero.. señor... Ernesto no ha llegado del Instituto todavía. -Bueno...cuando llegue sin falta a mi despacho. Ernesto, se extrañó que su padre le llamara a su despacho, sabía que no lo quería y que lo ignoraba, de no ser por los sirvientes quizá ni estuviera vivo, ¿que quería su padre? Cuando llegó a la puerta del despacho su corazón latía fuertemente. Llamó y escucho la voz de su padre indicándole que pasara. Entro y su padre con un gesto le indicó que se sentara. Eran dos desconocidos sentados frente a frente.
-Ernesto, falta ya muy poco para que tus estudios te lleven a la universidad. Yo me he preocupado ya de esto y estás matriculado en una de California. Ernesto no comprendía que quería su padre de él ¿cuando su padre se había preocupado de él ? y ahora lo hacía sin consultarle y así truncar su vida, sintió que todo le daba vueltas y empezó a encontrarse mal.
-Padre, no deseo salir de mi entorno.
-No te estoy pidiendo tu opinión, te estoy poniendo al corriente de mis deseos. No me importa lo que tu puedas pensar.
-Padre piensa en mi salud, no es buena y estar tan lejos me puede perjudicar más.
-Desde que has nacido siempre has sido un niño débil y enfermizo, tu madre murió para traerte a ti al mundo y yo perdí a mi mujer....que era lo que más quería.
-Ya se padre que nunca me has querido y por eso me pregunto ¿por que quieres mandarme tan lejos?
-Si por mi fuera no me hubiera preocupado, pero ya que tu madre dio su vida, me creo en deuda con ella por que tu tengas una educación que corresponda a nuestra situación social.
La frialdad y la forma en que su padre le hablaba sin ningún miramiento en sus palabras que disimularan la falta de amor que tantas veces le había demostrado al no preocuparse de él, helaron el corazón de Ernesto. Se levanto y sus piernas se negaron a sostenerle y se desmayó.
Cuando despertó comprendió que había tenido un nuevo ataque, hacía ya tiempo que no le daban, con la presencia de Sonia se fueron espaciando y aunque su salud seguía siendo precaria su cuerpo parecía querer recompensar con un poco más de salud el amor tan grande que daba y recibía el muchacho en aquel amor juvenil sin limites. Junto a él como siempre Sonia le acariciaba y le susurraba palabras de amor. Ernesto con lagrimas en los ojos le contó para que le quería su padre. El muchacho dijo que se negaría con todas sus fuerzas a marchar y alejarse de ella. Sonia sabiendo que Ernesto no conseguiria nada de su padre, le animó a que no se enfrentara a él, porque saldría perdiendo, que el tiempo pasaría y que ella estaba dispuesta a esperarle hasta el fin de sus días. Últimamente Sonia temía por la salud de él ¿ y si los ataques se repetían frecuentemente? ¿ quien estaría junto a él cuidándole y fortaleciéndole con sus caricias y besos? Sonia se dijo que tendría que pasar por un calvario, pero que Ernesto se merecía tener una preparación adecuada a su posición.
El día llegó y la partida de Ernesto era inminente. La noche anterior los dos jóvenes ocultos en unas de las habitaciones habían tenido su primera experiencia sexual, hasta entonces su amor había sido ingenuo, casto, de caricias constantes y muestras de cariño, pero esa noche sus cuerpos se buscaron con ansiedad, y los dos dieron suelta a la pasión de dos jóvenes enamorados, siendo los dos uno solo. Así pasaron toda la noche, conocieron cada rincón de sus cuerpos, y esta apasionada noche fue la despedida. El amanecer llego y sus cuerpos todavía sudorosos por la batalla de amor, desnudos y bellos eran una visión magnifica, el máximo exponente del amor.
Cuanto Ernesto partió Sonia decidió estudiar enfermería, algo en su corazón le decía que ella era la única que podría ayudar a Ernesto en su enfermedad. Sonia marcho a una ciudad cercana a su pueblo y allí comenzó a estudiar enfermería, todos los días hablaba con Ernesto por videoconferencia y se pasaban horas así, casi no dormía por la diferencia de horario, pero nada le importaba, solo ver y hablar con él. Ernesto nunca se quejaba, jamás admitió que hubiera tenido algún ataque, pero Sonia con el paso del tiempo le veía más demacrado mas delgado. Pasaron tres años y Sonia termino su carrera de enfermería, entonces se dedicó en cuerpo y alma a recopilar todo clase de información sobre la enfermedad de Ernesto, estudio los trabajos de las más prestigiosas universidades y clínicas , busco sin desfallecer cualquier dato que pudiera darle un poco de esperanza de que alguna vez Ernesto recuperara la salud, pero todo fue en vano, su moral se vino abajo al comprobar que era una enfermedad de las llamadas raras y que no se había dado con nada para curarla. Era una enfermedad degenerativa y progresiva y poca cosa se podía hacer. Esta certeza fue para Sonia como un dardo ardiente penetrando siempre en su cabeza y haciéndole insoportable el tiempo tan largo y la cruz que llevaban separados.
Un día al llegar a la cocina de la gran mansión Sonia notó un inusitado desconcierto en todos los allí presente, se miraban a hurtadillas y hablaban con voces nerviosas y quedas. Al llegar ella todos interrumpieron de pronto las conversaciones. Sonia busco la mirada de alguno de ellos pero todos la rehuían. Su madre se acerco a ella y retorciéndose las manos nerviosa miró a Sonia y con voz entrecortada y ojos llorosos le habló.
-Se trata de Ernesto, el señor ha mandado un avión para recogerlo, esta muy mal...
Sonia, sintió como sus sienes golpeaban al ritmo del corazón, todo su cuerpo se estremeció y sus piernas se negaron a sostenerla, cayó al suelo sin que a nadie le hubiera dado tiempo a cogerla. Cuando despertó estaba tendida en la cama donde muchas veces había cuidado de Ernesto. Quiso levantarse pero su madre reteniéndola, la acaricio y despacio le fue narrados lo hechos.
-Mira cariño, Ernesto esta muy mal, ha llamado a su padre el director de la residencia de estudiante. Al parecer ya lleva bastante tiempo asi, pero él ni te lo ha dicho a ti ni a permitido que contactaran con su padre, pero ayer lo encontraron en muy mal estado y los médicos aconsejaron que volviera a casa. Su maldito padre no se ha inmutado, ha mandado al secretario a resolver todos los tramites y se ha encerrado en el despacho. -Sonia si Ernesto lo llevan a un hospital podrás verlo a menudo ya que su padre no creo que le dedique mucho tiempo, pero si lo instalan en su habitación te será muy difícil pasar mucho tiempo con él, pues aunque su padre no vaya por allí, siempre está en casa y no quiere a nadie extraño en su casa. -Pero mama yo tengo que estar junto a él, todos vosotros me tenéis que ayudar, soy enfermera y le amo, yo soy quien tengo que estar con él. -Bueno hija, ya veremos no será fácil.
Ernesto llego y no fue llevado a un hospital, su estado había empeorado tanto que los médicos indicaron que era mejor que el tiempo que le quedara lo viviera tranquilo. Sonia consiguió convencer al secretario de que la empleara como enfermera. En la habitación de Ernesto pasaba los días y las noches siempre atenta a él, intentando con su presencia y cuidados que el muchacho al menos pasara el máximo tiempo consciente. En esos momentos él agarrado de la mano de ella con un hilo de voz le repetía una y mil veces que desde que eran niños y la vio por vez primera siempre la había amado y que sentía abandonarla y no poder cuidar de ella como ella siempre había cuidado de él. -Tu cariño ha sido y es tan inmenso que ha superado a la gran pena de no verme querido por mi padre. Mi enfermedad la he podido superar durante estos años solo con tomar tu mano y ver en tus ojos mi amor correspondido. Solo los años que no hemos estado juntos han sido lo que me sumieron en la tristeza y la enfermedad que tu mantuviste a raya.
Por las noches cuando Sonia dejaba de escuchar los ruidos cotidianos de la casa y todos dormían ella se tumbaba junto a Ernesto y lo abrazaba queriendo así defenderle de la cruel enfermedad. Una noche que Ernesto estaba muy mal, Sonia atenta al suero, oxigeno y las sondas que tenia el enfermo, no se dio cuenta de que alguien abría la puerta y despacio avanzaba hasta ella. Era el padre de Ernesto y llevaba una pistola en la mano.
-¿Creíais que no sabía que Ernesto y tu estabais juntos?- dijo levantando la pistola.
-¿Señor y que mal hay en eso? ¿ no es bueno un poco de felicidad?
-¿Felicidad dices? ¿ por que tiene que ser mi hijo feliz? yo perdí mi felicidad cuando él nació. ¿por qué él tiene una mujer que le quiere cuando yo la perdí?
-Pero...es su hijo, es joven y débil y tendría que tener el cariño de su padre.
-Él ha tenido mucho mas cariño del que se merecía, ¿crees que no se que todos los de esta casa lo protegen. Pero hoy voy a acabar con todo esto. ¡ Ni un día más… hoy se acaba un calvario ¡
Ernesto a punto de exhalar su último suspiro abrió los ojos contemplando tan espantosa escena. Intento incorporarse para con su cuerpo proteger el de Sonia, pero su debilidad solo le dejo incorporarse unos cuantos centímetros.
En ese mismo momento Sonia hacia lo mismo desplazándose hacía Ernesto para intentar cubrirle con su cuerpo.
Se oyeron dos disparos seguidos y Sonia cayo muerta sobre el cuerpo ya muerto de Ernesto.
A este mal hombre su odio le había llevado a dar muerte a dos personas buenas que el único pecado era haberse querido hasta morir el uno por el otro.

viernes, 26 de febrero de 2010

NOCHE INCOMPLETA


Se que no se soy nadie para dar consejos...pero os recomiendo que las noches sin luna no salgáis de casa, no os adentréis por paisajes extraños, por calles estrechas e intrincadas, por callejones solitarios, por parques de arboles con formas fantasmales...Porque allí os espera agazapado el mal; es el momento propicio para que todos los asesinos crueles, seres malignos, criatura infernales y horrendos personajes de nuestras peores pesadillas que aguardan escondidos en sus guaridas, salgan a la caza de sus despreocupadas e ingenuas víctimas.



¡EL MAL ESTA AHÍ FUERA!




Las sucia y descascarilladas paredes rezumaban un maloliente y viscoso liquido provenientes de líquenes formados por el paso del tiempo, La noche era lúgubre, la luna no apareció y las densas sombras caían a plomo sobre los pocos viandantes que se atrevían a deambular por aquellas tétricas calles llenas de toda la escoria de la ciudad. En aquel barrio marginal eran pocos lo que se atrevían a entrar, allí reinaba la ley de la selva, figuras fantasmales pululaban de un lado a otro esperando poder acceder a un poco de veneno blanco o cualquiera de otras substancias, las que mas pronto, que tarde, haría venir a la dama de la muerte envuelta en su sudario blanco, blandiendo su guadaña, y con urgencia daría fin a sus miserables vidas.


Figuras borrosas recostadas en aquellas mugrosas paredes, esperaban desde el principio de los tiempos a un circunstancial cliente que necesitara de sus servicios y pagara por ellos, luego nuevamente volvían a su sitio a esperar poder vender sus desvencijados y ajados cuerpos para poder sobrevivir o procurarse su veneno diario.


Pero esta noche todos los habitantes del mundo deberían buscar cobijo bajo cualquier techo.Todos al resguardo bajo el techo de un palacio o de la más humilde y desvencijada casucha. ¡Escuchad ! ... algo nos quiere decir el murmullo del viento, si entendiéramos su idioma sabríamos que nos está advirtiendo, que nos habla, que nos comunica que nada bueno podemos esperar de esta noche, que miremos al cielo, que veamos que hasta la luna no se atrevido a salir, su murmullo cada vez se hace más violento.... Arrecia y enfurecido empuja y arrastra todo lo que encuentra a su paso. Las figuras que esperaban recostadas, fueron alcanzadas por su furia y con violencia las desplazó, como si el viento quisiera empujarlas a marchar rápidamente a donde quiera que viviesen.


De repente una niebla sucia, putrefacta, espesa, hedionda que casi se puede cortar, cae como plomo frío y se expande borrando lo poco que aún se puede contemplar.

-¡Oíd!...¡Oíd!.. - de las cloacas salen diminutos seres , que reptando, llenan las calzadas, y emitiendo su infernal sonido " sssssss.... al amparo de las sombras van en busca de sus víctimas.

De los nichos más ocultos miles de horribles quiróptero alados cubren el cielo; con sed insaciable de sangre fresca; llevan mucho tiempo esperando una noche donde la luna no acuda a su cita para poder saciar esa sed y furiosos se abalanzan para vaciar del más preciado liquido al ingenuo que no esté a buen resguardo.

De entre los arboles salen unos aullidos escalofriantes..las ramas de los arboles crujen y su sonido se une a un trotar de furiosos e ignotos animales que rápidamente salen en busca de sus presas, las cuales despedazarán para dar satisfacción a su instintos mas malignos.


Los demonios salen del averno para arrastrar con ellos a los que no hayan sido precavidos y así condenarlos a toda una eternidad ardiendo en los infiernos.

Figuras repugnantes vagan entre las sombras para dar caza y capturar a las criaturas que encuentren a su paso.

Todo se ha llenado de seres que aprovechan la ausencia de la Luna. La MUERTE.... se pasea y acecha entre las espesas sombras.


-!POR ESO, OS ADVIERTO! ...- ¡GUARDAOS DE LAS NOCHES SIN LUNA!

lunes, 15 de febrero de 2010

LA CAJA DE PANDORA

En su palacio crecerán las zarzas, ortigas y los cardos, sera morada de chacales y refugio de perros,
El oficiante cubierto con una vestimenta talar con movimientos sigilosos dirigía la ceremonia.

Su voz como un trueno pero a la vez mesurada recitaba lo que iba leyendo de un libro que tenía abierto sobre una especie de reclinatorio. Siguió con su lectura.
-Lilith fue seducida por Satanás y por tanto es madre de demonios. Lilith reina del súcubo que visitas a los hombres en sus sueños ¡ te tenemos presente! De tus relaciones carnales con ellos tus hijos no tienen cara pero nosotros queremos ofrecerte más adelante en nuestra ceremonia una criatura que hemos creado para tu regocijo y el de tus fieles seguidores.
Mientras llega este momento y por tu intercesión están saliendo de sus moradas toda clase de demonios, súcubos e íncubos los cuales infringen a los mortales grandes mortificaciones y tormentos.
Hemos abierto la caja de Pandora para esparcir por este mundo los pequeños espíritus alados y malignos. Queres, propagará la enfermedad la debilidad y la vejez.
Ellos vivirán entre los hombres. La caja de Pandora se cerrará y dentro solamente quedará la esperanza.
Pero la caja nunca volverá a abrirse y los hombres no recuperarán la esperanza. Así los pocos que tienen fe desesperarán, renegarán de esta fe que hasta ese momento los ha sostenido . ¡El mundo sera vuestro reino!
El canto del gallo que indica la llegada del día, ya no hará más huir a los demonios y los aquelarres nunca darán fin porque llegue la luz a ellos.

¡Todo se tornara en sombras y ellas triunfarán sobre la luz!

Vuestros fieles nos hemos reunido en este castillo que fue construido por diablos para invocaros y presentaros a la criatura que con ayuda de Eurinomo Principe de la Muerte hemos preparado para tu satisfacción.
Eurinomo cuya presencia reverenciamos por su figura abominable, por su cuerpo lleno de heridas, dentadura de animal carnicero y cuyo alimento son los cadáveres, ha tenido a bien donarnos dos cadáveres con los cuales nosotros hemos creado una criatura que creemos sera de vuestra satisfacción.
Esta criatura para que fuera digna de Vos, tenía que ser repugnante para el ser humano, pero de gran belleza para los que profesamos la verdadera fe de las tinieblas, de los que creemos en el mal y despreciamos lo que los infieles llaman bello o bueno.
El oficiante calló y con paso quedo, se acercó a una especie de ara en la que a duras penas se podía apreciar algo, desató un gran cordón negro y haciendo grandes esfuerzos levantó lo que más parecía un despojo. Al momento se oyó una gran exclamación de sorpresa y entusiasmo ¡Es una gran creación! ¡Es verdaderamente digna de quien adoramos!
El sacerdote lo izó y dos acólitos se acercaron ayudandole a llevarlo hasta la escalinata.
Todavía no tiene el soplo de la vida, esperamos en esta ceremonia otorgasela y que vague por este mundo como un presente que ofrecemos a Lucifer y Lilith y que ellos envían a los humanos para su espanto y para que comprueben el poder de vos y de los que os adoramos.
Dicho esto el sacerdote cogió una especie de legajos y muy despacio empezó a recitar una letanía apenas audible, en la que de vez en cuando se podía oír invocar a nombres de todas las criaturas malignas.

El engrendo tomó vida y su descripción es imposible. ¡Te damos la libertad para que causes el espanto entre los pobladores de este mundo!

¡Nuestra era ha llegado!

miércoles, 3 de febrero de 2010

VIAJE INFERNAL


Fabio esperó la llegada del vagón del metro que le conduciría cerca del taller donde le entregarían su coche. Hacia mucho tiempo que no viajaba en metro y todo le resultaba extraño. Había tardado en poder sacar el billete pues ni tan siquiera sabia el importe, por dos veces se despistó y no dio con la línea que le correspondía coger para llegar a su destino. Pero por fin ya se hallaba en el andén correspondiente. Sintió que el malestar cada vez era mayor había mucha gente en el andén, el calor era insoportable y el olor nauseabundo. Por fin el ruido que se produjo le alertó de que el vagón del metro llegaba, la gente empujaba y tan siquiera dejaban salir a los que estaban dentro y deseaban hacerlo. Empujado por las demás personas por fin entró en el vagón, miró alrededor y se preparó para hacer más llevadero el trayecto. Vio en un rincón una pareja, al parecer de novios, él con los brazos extendidos y su frente sudorosa, arropando y salvaguardando a ella de los posibles empellones, más parecía un gallo dentro del corral, por lo estirado y orgulloso que se sentía. De vez en cuando acercaba su boca al oído de ella y aprovechaba para rozar el cuello con sutiles besos, la muchacha lo agradecía con miradas tan tiernas que parecían quererlo derretir. No obstante, en alguna de esas miradas le pareció descubrir un brillo de malignidad. Suspiró y desvió su mirada, su corazón latía rápidamente y su cabeza parecía jugarle malas pasadas. Más cerca un hombre de mediana edad con un paquete debajo del brazo, parecía que de un momento a otro se quedaría dormido de pie. Por el olor que despedía dicho individuo Fabio comprendió que se trataba de un pescadero que terminaba su jornada y volvía a su casa. Allí, le aguardaría una familia deseosa de que él llegara? o le pasaría como a él que al llegar a casa nadie saldría a su encuentro. En uno de los asientos una anciana le llamó la atención ya que sin prestar interés a lo que ocurría, tejía con agujas lo que parecía que una vez terminado sería un jersey de niño. Fabio se interesó por sus ojos azules, pequeños ,pero con un brillo que no correspondía al resto de su cara llena de arrugas como surcos en tierra. Sus ojos era casi lo único que le quedaba con vida, ya que su piel de cartón ajado y su cuerpo huesudo parecía que ir a desmoronarse de un momento a otro. Fabio imagino que el único vínculo que ataba a la anciana a la vida era el jersey en el que tanto se afanaba, y que una vez acabado abandonaría esta vida, porque ya nada la unía a ella. Pero de pronto la actitud de la mujer cambió y Fabio vio como deshacía gran parte de la labor que con tanto afán había hecho y entonces pensó su trabajo no le gusta o es verdad que es su único vínculo con esta vida y se niega a dejarla. ¡Va! ¿qué le importaba a él? Seguro que concluido el trabajo abandonaría este mundo sin gran pena.
Un movimiento en todo el vagón junto con algunos empujones, le anunciaron que llegaban a otra estación, y nuevamente se sintió presa de una gran angustia, su frente se empapó de sudor y por un momento sus piernas parecían negarse a sostenerle. Pensó en abandonar el vagón en esa misma estación, pero cuando se decidió a hacerlo ya era tarde, pues el aluvión de gente que entraba le empujó hacia dentro produciéndole con ello aun mas angustia, todo empezó a darle vueltas. Como pudo, giro sobre si, e intentó asir la barandilla donde ya se asían infinidad de manos. Fue entonces cuando su vista recayó en ellas, entre todas esas manos sudorosas y pegajosas sobresalían unas que le llenaron de espanto. Eran las de su vecino más próximo su piel extrañamente oscura y verdosa contrastaba visiblemente con sus manos, delicadas y absolutamente blancas, inmaculadas, parecían de otra persona. Fabio, cada vez más mareado y enfermo, repasó a todos los que se apoyaban en la barandilla. Sus caras parecían mascaras horribles que se burlaban con gestos obscenos de él. Aterrado, comprobó efectivamente que no había sufrido error, esas manos, excesivamente blancas, pertenecían al hombre de tez oscura y verde mezcla de carbón y azufre. En aquel ambiente húmedo y claustrofóbico su cuerpo se negó a sostenerle más, su piernas se aflojaron, una sensación de terror fue lo ultimo que sintió antes de desvanecerse.

Cuando volvió en sí no sabía donde se encontraba, alguien hablaba, pero no entendía lo que decían y además el sonido le llegaba muy quedo ¿dónde estaba? Su cerebro parecía no poder salir del sopor que mantenía, no se atrevía a abrir los ojos, pues todavía estaban muy vivas la angustia y el terror que había sufrido en ese viaje infernal en el metro, la visión dé aquel ser tan distinto y tan repugnante. Y aquella muchedumbre que se burlaba, pareciendo que todos ellos quisieran acabar con él allí mismo o llevarlo a su mundo lleno de fealdad y podredumbre.

Poco a poco su cerebro parecía ir despertando. Primero, todavía sin atreverse a abrir los ojos, movió las manos y palpó su cuerpo, comprobando que no había tenido ningún accidente y que al parecer no se encontraba en ningún hospital. Con gran esfuerzo empezó a intentar recordar lo que había hecho después de salir de su trabajo. Al fin su mente le devolvió una idea muy clara ¡Creo que volví a casa en coche! ¿y entonces...el viaje en el metro?

Se esforzó en intentar abrir su ojos y al fin se abrieron, entonces descubrió donde se encontraba y de donde salían esas voces, estaba en la sala de su casa, tumbado en el sofá con un libro sobre su pecho.

¿Y las voces? ... ¡Eran de la televisión! él mismo había bajado el volumen para poder leer con más tranquilidad.

El calor sofocante y la lectura del libro que tenía sobre su pecho titulado” El Libro Infernal”, al quedarse dormido le habían producido esa terrible pesadilla.

lunes, 25 de enero de 2010

SALE EL SOL


La primavera había estallado en todo su esplendor, los campos pintados de un verde intenso, , se veía salpicado por grandes extensiones de pinceladas rojas producidas por miles de humildes amapolas. Parecía recién salido de la paleta de un pintor.


Los arroyos corrían repletos de agua y vaciaban en los ríos que antes secos, ahora bajaban rebosantes con la refrescante y ansiada agua.


El rumor del agua en su camino, unas veces era sereno y calmado, otras embravecido al discurrir entre entre piedras milenarias que dificultaban su camino.

Impresionantes cascadas volcaban su deseado caudal en lagos repletos de grandes flores acuáticas, donde centenares de aves se posaban y unían sus cantos al de las aguas.

Arboles cubiertos ya, de donde colgaban jugosos frutos que los pájaros golosos picoteaban.


Los niños correteaban de un lado a otro, riendo, cantando....


¡Por fin había salido el sol!




Al menos esas voces le había sacado de su ensimismamiento y podían ser motivo de una variación en su rutinaria vida.


Sabía que siempre estaba encerrado en si mismo. No podía soportar el ritmo de todos los que le rodeaban


Llevaba una vida extremadamente dura. Soportaba sobre sí un peso muy grande, y eso los demás no lo comprendían. Creían que no se esforzaba, que no daba todo lo que podía, que esta vida es un torbellino y que él no se adaptaba al ritmo que requería.


Pero él sabía que no todos hemos sido hechos para llevar una gran carga, muchos vienen a este mundo ligeros de equipaje y pueden adaptarse al trajín diario y aunque la vida los someta a un gran stress están preparados para ello y se afanan en darse prisa para poder llegar a hacer todas las tareas diarias.


Había tardado en asumir porqué era distinto a los demás... porqué por más que se apresurara, nunca llegaba a tiempo como los otros...


Ahora una vez comprendido y asumido que él era diferente, ya no se veía inferior a los que le rodeaban.


Estaba contento, quizás fuera mejor así....


Volvió a escuchar, esta vez más fuerte la canción de voces infantiles.


Se sintió orgulloso, esa canción era para él...¡¡ le llamaban!!


Y dispuesto y contento salió.


La canción se repetía una y otra vez.....


¡ CARACOL...COL...COL..SACA LOS CUERNOS AL SOL..... SACA TUS CUERNOS AL SOL.




martes, 19 de enero de 2010

UN MUERTO MUY VIVO


Todos conocemos que la ambición es uno de los motivos de la mayoría de los asesinatos. La codicia por poseer lo que otro tiene, ya sea, sus bienes, cónyuge o puesto de trabajo lleva a muchas personas sin ningún escrúpulo a matar a otra.
Cualquiera que haya leído, prensa, libros, relatos o simplemente se haya sentado en una butaca de cine, en el transcurso de su vida habrá visto cientos de asesinatos por envenenamiento, arma blanca, pistola, simulación de accidente o miles de formas a cual más sofísticadas
Pero vamos a descubrir otra forma de hacerse con lo que uno ambiciona sin necesidad de matar al que posee lo que se desea.
Nos vamos a trasladar a Uttar, al norte de la India, región poblada por casi por cien millones de habitantes. Allí la corrupción esta instalada y todo se compra y se vende, todo tiene un precio. Cualquier funcionario por unos pocos dolares se venderá y procurara conseguir cualquier cosa que se pueda comprar con dinero.
A Kafir, se le podía considerar una persona casi acomodada, poseía varias posesiones esencial mente eran terrenos y plantaciones de donde sacaba para el sustento de la familia, también después de muchos años poseía un deposito en dinero en un banco del que hacía tiempo que no hacía uso.
Después de unos años de malas cosechas se vio acuciado a sacar del banco el dinero que tenia en depósito ya que lo tendría que usar para dejar algunos terrenos en barbecho y la compras de nuevas semillas y artículos fitosanitarios para mejorar las próxima cosechas.
Kafir viajo hacía la ciudad, su vida transcurría siempre en el campo, allí junto a su numerosa familia los días pasaban tranquilos, por eso no era habitual que él saliera de su hacienda. Tenia todo lo que podía necesitar, trabajo, sustento y amor.
A no ser por la necesidad del dinero, hubieran pasado bastante tiempo para decidirse a viajar.
Una vez en la gran ciudad se personó en el banco, hacía años que no iba por allí.
Un empleado le atendió amablemente y le pidió que se identificara. El sacó un documento identificativo y lo entregó.
Al poco el empleado del banco se acerco hacía él, no venia solo, lo acompañaba otro hombre que se presentó como el director.
- Lo sentimos mucho señor no poder acceder a su petición, porque la persona de la identificación que usted nos ha dado figura legalmente como muerta.
-¡ Pero tiene que ser un error! Yo estoy aquí ¡ No estoy muerto!
-Nosotros no podemos hacer nada. Lo tendrá que arreglar con las autoridades.
Kafir se llevo todavía un rato discutiendo con los dos hombres, pero nada se podía hacer, le habián dado por muerto y comprendió que perdiendo el tiempo en el banco no conseguiría nada.
Ese mismo día comenzó una enorme odisea para Kafir. Estaba legalmente muerto.
Un familiar ambicionando sus tierras había sobornado a funcionarios para darle por muerto.
Todos sabemos como funciona la burocracia ( podríamos decir mejor, como no funciona) pasaron años de pesadilla, descubrió que su caso no era el único. Al parecer es habitual en la India.
Es más fácil sobornar a un funcionario y evitar así los problemas con la justicia, que podrían acarrear el asesinato, obteniendo así todos los bienes del supuesto muerto.
Kafir comprendiendo que la burocracia no se pronunciaba, procuro que su caso se diera a conocer, acudió a los medios de comunicación, contó su caso y otros de los que tenía noticias.
Organizó un gran funeral a los que invitó por medio de la prensa a todos lo que quisieran ir y ver al muerto muy vivo.
Pidió una pensión para su apenada "viuda".
Intento que le detuvieran para conseguir que las autoridades se pronunciaran sobre su caso.
Pero el tiempo pasaba y seguía "muerto". Llegó incluso a cambiarse el apellido firmando como "muerto"
Desesperado, para llamar la atención sobre su caso, se presentó a unas elecciones presidenciales.
Abrumado con tanta injusticia fundó una Asociación de Personas Muertas, quedando asombrado cuando la asociación llegó a a contar con 20.000 socios. Personas como él, pobres desgraciados a los que habían arrebatado sus bienes y su personalidad. No contaban para nada, no existían.
Después de 20 años de lucha, vejaciones y sufrimiento de él y su familia, Kafir al fin fue "resucitado".
Podemos decir de Kafir que fue un muerto con mucha vida.
Tened cuidado, ya no se necesita recurrir a una muerte cruenta, solo con un funcionario corrupto o simplemente inepto y la falta de juicio y sensibilidad de los que nos administran, junto con unas leyes incomprensibles y una justicia que demora por décadas las sentencias, todos podemos ser un día un muerto muy vivo.

LA AUTORA

LA AUTORA