miércoles, 26 de agosto de 2009

RAYUELA












Hoy se cumplen 95 años del nacimiento de Julio Cortázar, magnifico, innovador y único.


Mi lista de escritores a los que admiro es tan extensa que no terminaría nunca pero su novela Rayuela nada convencional... a la que nunca podía dar fin porque siempre encontraba dentro de ella otra y otras... es una de las que más influyeron en mi adolescencia para ser durante toda mi vida, una persona ávida de lectura a todas horas.
Gracias a Cortázar y a tantos que han llenado momentos de mi vida con emociones que yo jamás hubiera experimentado sin que ellos las pusieran a mi alcance, también gracias porque en momentos malos que todos pasamos los he soslayado por su lectura, he reído y he llorado, me he emocionado e incluso he pasado mucho miedo..... He vivido muchas vidas y aventuras en una sola vida.

RAYUELA -Capitulo 7


"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja."

Estos primeros párrafos del capitulo 7 de Rayuela son tan hermosos.... Pese al tiempo transcurrido desde que mis ojos dieron con ellos siguen dejandome asombrada de admiración por quien tenía la capacidad de usar el lenguaje a su capricho y formar así descripciones tan reales y tan bellas.

jueves, 20 de agosto de 2009

NUNCA SE ESTÁ SOLO DEL TODO

En la gran ciudad hay muchas personas que se cruzan en su ir y venir pero su procedencia es muy distinta, a unos el azar o su esfuerzo le ha impulsado hasta poder llevar una vida más o menos cómoda y feliz, han conseguido un trabajo suficientemente remunerado y también cuentan con una familia al menos convencional. Se afanan día a día y son premiados con poder tomarse unas vacaciones con la familia, poseer una casa en una urbanización tranquila o salir algunas veces con los amigos a cenar fuera de casa.

A otros como a José el azar les había llevado a nacer hace 40 años en un arrabal de la ciudad. Un arrabal fantasma, ya que está a espaldas de la ciudad y allí no había llegado nada de la prosperidad que durante años hizo crecer en todos los sentidos la capital.

Durante años José vio grandes obras que la hicieron cambiar de un pueblo a una ciudad moderna y cosmopolita y se ilusionaba pensando que hasta su barrio también llegarían alguna vez esos cambios.
Pero en el arrabal nada había cambiado, o sí, ahora los que resistían allí no era gente honrada y trabajadora, estos o habían muerto o estaban pasando sus últimos años en casa de sus hijos o, los menos, consiguieron salir de ese agujero e instalarse en algún sitio mejor.

Ahora las almas que por allí pululaban eran gente marginal, borrachos, drogadictos...
En su pequeño bar José despachaba aguardiente a espectros de lo que alguna vez fueron personas....
En sus cuerpos llevaban el estigma del rumbo de la vida que decidieron tomar.... Se apoyaban en el mostrador y cogidos a su copa mostraban sus ojos vidriosos, sus hombros hundidos y sus manos sucias y sarmentosas . En el bar la conversación sobraba, allí solo se iba a beber... Lo demás no contaba, la vida era eso, solo eso....
José seguía en aquel bar ya que él también había quedado al margen de la sociedad. En las desconchadas paredes del bar curtidas por el paso del tiempo y el humo del tabaco podían adivínarse las viejas heridas de todas las personas que hasta entonces habían pasado por allí y que en noches de soledad bebieron hasta romper sus vidas.
En aquél bar se respiraba la soledad, la incomunicación, todo invitaba a refugiarse en el vaso lleno de alcohol y a olvidar todo lo demás. Y esta incomunicación, esta soledad habían hecho de José una persona encerrada en si mismo y temeroso de todo contacto humano.
Él sabía mucho de soledades, muchas personas habían pasado por su vida, pero ninguna se quedó junto a él... José quedó varado en ese suburbio ...Estaba solo en ese bar que era su cárcel.
Era ya avanzada la noche cuando José echó el cierre y siguiendo la luz de las bombillas que aún quedaban en funcionamiento en aquel desolado páramo inició el camino a casa.
Donde vivía José no merecía llamarse casa, estaba en una completa ruina ya que de los dueños nadie sabía su paradero y la casa se fue deteriorando hasta el extremo de ser declarada en ruinas. En varias ocasiones los bomberos fueron los artífices de que con los puntales que le pusieron todavía parte de ella quedara en pie. En ese jirón en pie es donde José malvivía sin agua ni luz en la más completa soledad.
En tiempos las cuatro viviendas habían estado habitadas, pero cuando poco a poco la casa fue deteriorándose, los demás vecinos marcharon en busca de un sitio donde no estar bajo la amenaza de cualquier día morir bajos escombros. Solo José quedó aguantando cualquier designio.
En ocasiones el silencio se le hacía insoportable, llegaba a obsesionarle y por eso cuando llegaba del bar directamente se metía en la cama esperando el amanecer del siguiente día.
Despertó sobresaltado..... estaba oyendo ruidos..... ruidos muy cercanos.... ¡No podía ser! Él siempre estaba solo... El silencio era su compañero....
Buscó desesperadamente la linterna con la que siempre dormía a mano y cuando la encendió un alarido sobrecogedor salió con la fuerza de toda su alma.....Alarido que nadie escuchó.
Cuando los cientos de ratas que bordeaban su cama y otras tantas que ya estaban encima empezaron a roerle por varias partes del cuerpo el azar le dio una oportunidad a José.....
¡José se desmayó! Por una vez en su infausta vida no estaba solo...

viernes, 14 de agosto de 2009

LINDO GATITO


María era una viejecita entrañable, pasaba de los ochenta y los surcos de su cara así lo atestiguaban, le sobraban demasiados kilos y eso, junto con la edad y unas rodillas trituradas por su peso, hacía que al caminar sus pasos fueran lentos e imprecisos.
Su cara era grande, de ojos ya casi sin brillo, manos fuertes con uñas no demasiado aseadas, vestía con batas anticuadas y un poco raídas y siempre calzaba con zapatillas de paño. Así se la podía ver por las cercanas calles a donde vivía.
Algunas mañanas (cuando se lo podía permitir) se la veía desayunando en un bar cerca de su domicilio, allí los clientes la conocían y respetaban y cuando no quedaba sitio en los taburetes de la barra siempre había alguno que al verla entrar se levantaba y amablemente la cedía el sitio y la ayudaba a encaramarse en él.
Enseguida María entablaba conversación con cualquiera de los que allí se encontraban y echaba un buen rato en dar cuenta del desayuno. Casi siempre su conversación versaba sobre sus gatitos, tenía dos, y cuando hablaba de ellos se le iluminaba su gran cara y hasta sus ojos parecían tener un brillo que solo se podía ver en esos momentos. Era tan grande el cariño que sentía por esos animalitos que los trataba y hablaba de ellos como si fueran sus hijos, incluso del poco dinero que disponía les compraba "potitos" para bebé y relataba como se los iba dando de comer y como los gatitos se relamían y maullaban de alegría.
María vivía en un hostal junto con una hija ya jubilada, nunca pudieron acceder a tener una vivienda en propiedad y con la pequeña paga de jubilación de su hija malvivían allí, donde por una cantidad que después de pagar apenas les dejaba nada para subsistir tenían al menos un techo donde cobijarse.

A María nunca se la veía con su hija, al parecer ésta casi siempre estaba enferma y en la cama del hostal se pasaba los días, en compañía de sus gatos, por los que también sentía un gran cariño.
En las largas tarde de invierno las dos mujeres recluídas en su habitación pasaban las horas acariciando a sus gatos y mimándoles. Podía decirse que eran su única compañía y de ellos recibían el poco cariño que en el mundo ya quedaba para ellas.
Todos sabemos que los gatos son animales ariscos, no siempre las caricias de las dos mujeres eran bien recibidas por ellos, algunas veces huían de ellas porqué el gato quiere ser libre y de aquella habitación era casi imposible huir.
Últimamente especialmente el macho estaba huidizo y no acudía a la llamada de las dos mujeres, ellas tenían que dejar la comida los mas lejos posible de donde se encontraban y aun así los gatos no acudían a comer.

De un salto se subían al antiguo y gran armario de la habitación y desde allí maullaban y dando bufidos erizaban sus pelos y caminaban por encima del armario dando vueltas como si estuvieran buscando una salida.
Las dos mujeres estaban perplejas, nunca antes sus queridos gatos se habían comportado así y las largas horas que tenían que pasar en esa estrecha y abigarrada habitación juntos a ellos cada vez más, les producían una gran angustia. Pese a esto no se decidían a deshacerse de ellos, esperaban que cambiaran de actitud.
Cada vez los gatos pasaban mas tiempo encima del armario, con sus bufidos y maullidos y rechazaban los mimos y arrumacos de las dos mujeres.
María salio de la habitación un momento para preparar la medicina para su hija cuando unos gritos aterradores que provenía de su habitación alertaron a todo el hostal...
El pequeño trecho que la separaban de su habitación lo recorrió María con su andar torpe pero mucho mas ligero que de costumbre....
Al llegar la escena que presenció fue horrible.....
El gato había saltado desde el armario a la cama donde se encontraba la enferma y en una pirueta diabólica fue a dar en la cara de la mujer.
Cuando María y varios clientes del hostal alertados por los gritos entraron, solo alcanzaron a ver al gato cómo se llevaba a la boca unos jirones sanguinolentos de donde pendían los ojos de la hija de María.

lunes, 10 de agosto de 2009

LA OFICINA


La rutina del trabajo era tediosa pero le gustaba, ya había perdido la cuenta del tiempo que llevaba allí. Era la empleada de más antiguedad y lejos de consultar con ella expedientes de los que solo ella ya se acordaba, preferían gastar largo tiempo en encontrarlos y consultarlos antes que contar con su ayuda.
En los años en los que llevaba desempeñando este trabajo, la oficina había experimentado grandes cambios, ahora todo era muy moderno con grandes cristaleras, aire acondicionado, plantas y retratos de la familia y cada puesto de trabajo individual, con ordenadores de última generación, muy diferente de cuando ella llegó. Entonces la oficina era un agujero oscuro con grandes mesas de madera, ventanas pequeñas por donde apenas entraba el sol y todo el trabajo se hacia a base de mucho esfuerzo al no contar con los adelantos técnicos de ahora.
Cuando ella comenzó a trabajar allí ingenuamente pensó que sería por poco tiempo y que pronto encontraría otro trabajo mejor.
Pasado el tiempo, al ver que sus ilusiones no se cumplían, cambió sus expectativas y empezó a soñar en promocionar y hacerse con un puesto mejor en la empresa... Pero el ascenso nunca llegaba, siempre alguien llegado después de ella pasaba a tener mejor empleo...
Los jefes eran unos desagradecidos, nunca tuvieron en cuenta el sacrificio que hacía por la empresa, ella era la última en marcharse y la primera en estar en su puesto, su trabajo era entregado puntualmente y nunca había recibido una queja. Incluso muchas noches se quedaba allí porque se encontraba a gusto, estaba como en su casa ...se paseaba por la oficina y se sentaba en los sillones de sus superiores y esto la tenía amargada ya que uno de ellos le debía pertenecer a ella. Se había entregado tanto a la empresa que tan siquiera reparó en que los años pasaban y se había convertido en una solterona madura y amargada sin vida social
Pero para ellos no contaba, cualquier muchacha joven y bonita que entrara por la puerta al poco tiempo era ascendida y un imberbe diplomado sin idea de la empresa también al poco ascendía a un importante puesto de trabajo.
Mientras ella en el rincón menos importante siempre ahí sola, nadie parecía reparar en ella. todos bromeaban y algunas veces al finalizar el trabajo quedaban para tomar una copa o para cualquier otra actividad pero con ella nadie contaba. Jefes y compañeros la ignoraban.
Estaba frustada, enfadada, dolida...
Ya era tarde para encauzar de nuevo su vida, había dejado pasar los años allí y ahora no encontraría un puesto de trabajo mejor.
La oficina iba quedando vacía al declinar el día y la penumbra se iba abriendo camino en el cielo, todos charlando con gestos sonrientes tomaron sus pertenecías y se encaminaron hacía la calle para marchar hacia sus casas.
Ella como siempre quedó sola en aquel agujero donde pasaba el día trabajando. Cuando la oficina se vació, miro alrededor y sollozó...... sí sollozo muy fuerte... no era justo....
Ya se había hecho de noche y todavía con los ojos llorosos se levantó y se dispuso a dar su habitual vuelta por los despachos, conocía tan bien cada rincón que se guiaba exclusivamente con la luz de la luna que entraba por los ventanales...

Más abajo ,en la planta baja del edificio dos guardas de seguridad escudriñaban los monitores donde se reflejaban las diversas oficinas del edificio...

-Otra vez en el piso cuarto alguien está abriendo los despachos con las clave Ds1063

-Comprueba bien... ya te he dicho mil veces que tiene que ser un error ...Esa clave correspondía a Dora Saéz...la muchacha que se suicidó en la oficina hace unos años.

viernes, 7 de agosto de 2009

MALDAD ENTRE PAREDES



Darío Belber era un nombre reconocido por el público. Estilista de profesión y hombre de refinados gustos y porte aristocrático, rozaba los cuarenta años.
Se vanagloriaba de ser llamado por famosas actrices y modelos para que supervisara su estilismo y él aconsejaba las prendas mas idóneas, forma de caminar, de vestir e incluso como mantener una copa o una taza o como hacer la entrada en un salón llego de gente.
Algunas de las hoy cotizadas modelos, cuando llamaron a su puerta con la pretensión de llegar a serlo, no pasaban de ser unas pueblerinas sin ninguna clase y menos elegancia. Él les había enseñado hasta como sentarse, les quitó el barniz y el tufo que todavía le quedaba del pueblo de donde procedían.

Hacía un par de años había alcanzado la fama y el dinero al ser jurado en un Reality Show donde hermosas muchachas querían ser famosas Top model. Él descendiendo de la gran altura en la que se consideraba se sentaba detrás de una mesa y sin piedad desbrozaba el camino apartando a unas y dejando a otras seguir en el concurso haciéndose ilusiones de llegar un día a lo más alto. En el fondo despreciaba ese trabajo, le parecía que ninguna de las participante era merecedora de tan siquiera estar allí concursando, pero la T.V. paga muy bien y la fama tampoco le disgustaba, así que dejó sus escrúpulos a un lado y al final terminó gustándole.
En varias ocasiones había hecho llorar a más de una aspirante a Top Model, haciéndole ver sus carencias en su hermosura, altura, o forma de moverse… Y eso le gustó, le gustó mucho, ejerció un poder que nunca había tenido, su palabra era la ley allí y no sentía nada al ver a aquellas chicas llorosas abandonar hundidas el concurso.

Ahora su situación era otra, la fama había acabado, nadie le paraba ya en la calle para animarle a expulsar a una u otra de las concursantes o para solicitar que posase para una foto con el pesado de turno, nadie en la calle le reconocía y tampoco nadie le pedía un autógrafo .
Los problemas monetarios le acuciaban, su hermoso chalet en una urbanización de lujo se había esfumado porque tuvo que venderlo a un precio más bajo de lo que le costó para pagar su manutención durante el tiempo que esperaba a que lo llamaran nuevamente para otro concurso.

Pero el tiempo pasaba y su teléfono no sonaba. No podía creerlo, su situación se agravaba y todos le habían abandonado. Ninguna de las modelos que sin él no hubieran pasado de hacer un catalogo de supermercado de barrio le ofrecían trabajo y en algunas ocasiones cuando había estado cerca de ellas su guardaespaldas no le dejaron acercarse y le habían alejado con malos modos.

Con el poco dinero que le quedó después de vender su precioso chalet y apartar una cantidad para subsistir hasta que volviera su status anterior compró un pequeño apartamento en el centro de la ciudad, en un barrio en el que dos años antes no se hubiese dignado tan siquiera a pasar por allí.

En ese pequeño apartamento se sentía oprimido, su conducta cambió, sufría , las paredes parecía que le querían engullir, y el ruido que salía de ellas le provocaban un espanto que le hacía tomar a su perro en brazos y acurrucarse en el pequeño balcón tapándose los oídos para no escuchar los sonido diabólicos que salían de todas las paredes de la casa.

Estos sonidos provenían de las instalaciones eléctricas, él lo sabía, ya cuando vivía en el chalet camino a su casa pasaba por los tendidos de la red eléctrica y los malditos cables le perseguían con sus sonidos maléficos, que lograban trastornarle.

Pero esto últimamente se había recrudecido y ahora los sonidos eran nítidos y le hablaban a él y lo que le decían con voces cacofónicas eran amenazas terribles. A todas las horas le torturaban con nuevas amenazas y la más terrible para Darío era la que aseguraban que le iban a incendiar la casa con él y su perrito dentro.
Esta madrugada era especialmente terrible a la presión a la que se vio sometido Darío, las voces le atormentaban una vez y otra más. Y en su delirio creyó ver como toda su casa se prendía y como las llamas tomando formas fantasmales le iban cercando…

Desnudo salió corriendo de su casa y golpeó frenéticamente la puerta de su vecino gritando y sollozando preso de un ataque de histeria.

Cuando el vecino abrió la puerta, Darío temblando y sollozando le apremió histérico diciéndole “Llamé a los bomberos mi casa se está quemando” El vecino incrédulo mirando hacía la casa de Darío no veía el incendio del que hablaba, no obstante cautelosamente penetró en la casa y en el pequeño apartamento no había nada que hiciera suponer que allí se había producido un incendio.

Cuando el vecino volvió de su inspección, se encontró con Darío acurrucado abrazado a su perro y pegado a la pared, con ojos de demente y no atendiendo las explicaciones que él le daba. El vecino asustado llamó a la policía.

-Señor, la ambulancia ya viene, serénese y no tenga miedo le aseguro que su casa y usted no están en peligro.

Desde que Darío volvió del hospital era incapaz de valerse por si solo, no tomaba la medicación y vivía como un indigente dentro de la casa. Apenas se levantaba de la cama y los ruidos que se producían en la pared día a día le atormentaban, Tapado en la cama hasta la cabeza, contestaba a esos ruidos con gritos histéricos de socorro…..En su locura , en su delirio, estaba convencido de que la amenaza de incendio de su casa se cumpliría fatalmente.

-¡Se incendió! Lo sabía yo lo sabia!….No me creíais….Malditos….
Se acurrucó desnudo en el balcón y abrazó a su perro, tiritaba y palabras incoherentes salían de sus labios su figura famélica reflejaba la locura por la que era poseído……

-Señor ... Un momento.. ya estamos aquí en unos segundos podremos bajarle ¡cuidado no se separe de la barandillas del balcón, las llamas están ya muy próximas…
-No comprendéis nada …. Os lo dije, las voces lo advirtieron…. ¡las llamas….! Nunca podré huir de ellas… nunca. Y diciendo eso cogió a su perro y como si de un muñeco se tratara lo arrojó al vacío.
El sonido al caer sobre el pavimento sobrecogió a todos los que presenciaban el incendio y las circunstancias que lo rodeaban.

No más de cinco metros les faltaban a los bomberos para que Darío fuera puesto a salvo, cuando este se incorporó y con parsimonia se encaramó a la barandilla y salto al vacío.

Los bomberos a la mañana siguiente afirmaron que el fuego había sido a causas de un cortocircuito y que al fallar todo el sistema eléctrico se sobrecalentó y esa fue la causa del incendio.

Los locos en su supuestos delirios, tienen razones que nosotros los que nos llamamos cuerdos no comprendemos.

domingo, 2 de agosto de 2009

EL LAGO


Nunca perdonaría la ambición desmesurada que había llevado a su padre a cambiar de trabajo y por ende de domicilio, lo que hizo su madre y ella tuvieran que abandonar el pueblo que les vio nacer y las gentes con las que habían crecido.

Natalia era un ser vulnerable, siempre se había apoyado en su gente, su abuela Lucrecia sentía una intensa predilección por ella, juntas recorrian el inmenso casón familiar y la abuela le contaba una y mil anecdotas de cada uno de los familiares que vivieron allí antes que ellas.

Muchas tardes obscuras y frias de invierno subían al desván y se entretenían sacando de los viejos baúles infinidad de cosas que la abuela, con la parsimonia que le daba su edad, limpiaba la pátina que el tiempo había dejado en ellos y luego despacio y quedamente relataba a Natalia la peculiaridad de aquél objeto, a quién había pertenecido y las circustancias y visicitudes por las que había pasado hasta ir a parar al baúl.

Todos y cada uno de los familiares que habían habitado la casa le eran conocidos y queridos. Sabía sus nombres, sus ilusiones, frustaciones, penas y alegrías y eso le ligaba a ellos y al entorno de tal forma que solo allí se sentia plenamente viva.

Por nada... por nada.. hubíera dejado Natalia de asistir a esas comidas familiares donde toda la familia se reunía, abuelos, tíos, primos... todos juntos comían, cantaban, reían, y el Casón parecía transformarse en un gran útero, donde juntos se encontraban a salvo de cualquier peligro que pudiera acontecer.

Por la pérdida de todo esto, nunca perdonaría a su padre por haber aceptado un trabajo al otro lado del país. Solamente pensaba en él, la idea de promocionar en su trabajo era mucho más fuerte que el hacer desgraciadas a su mujer y su hija alejándolas de lo que más querían.

Desde que llegaron a su nuevo domicilio su padre dedicaba casi todo el dia al trabajo y su madre, aburrida y abandonada no salía de aquella horrorosa casa donde no tenía nada que hacer ya que todo estaba robotizado.... se pasaba el día llorando y cuando su marido llegaba del trabajo, ya muy tarde en la noche, ni quejarse podía ya que él se limitaba a tomar un pequeño refrigerio y a caer rendido en la cama.

Natalia tambien languidecía, su vida se limitaba diariamente a ir y volver al instituto en el coche con su madre. La pérdida de lo que había sido hasta entonces su vida la perseguía en sus pensamientos continuamente y esto le producía un dolor intenso junto con gran añoranza que sentía por su casa y su familia. Se sentía abandonada.

El tiempo pasaba y las relaciones entre su padre y su madre se iban deteriorando, su padre algunas veces, llamaba por teléfono y decía tener mucho trabajo y que dormiría en la ciudad.

Natalía había sorprendido varias veces a su madre bebiendo y notaba cada día su decadencía. Ella había dejado hacía tiempo de llevarla en el coche al Instituto.

Su querida abuela había muerto y sus tíos habían vendido el Casón, toda su vida anterior se derrumbó.

Un día, caminando hacía el instituto, de detrás de un arbusto salió de repente un muchacho que le dijo:

-¡Yo a ti te conozco, estudias en mi instituto! . Me presento, me llamo Jorge... y diciendo esto, su cara se iluminó con una gran sonrisa.

Natalia no contestó, eludió al muchacho y siguió andando. Aunque deseaba hablarle le pareció que el chico se había tomado muchas confianzas presentandose así. Pero lo miró de reojo y se reafirmó en que aquel muchacho le gustaba.

El no se dió por vencido y empezó a rodearla y hacer gestos para hacer que Natalia sonriera.

Ella cedió y riendo le dijo-Me llamo Natalia-

Jorge fue para Natalia un bálsamo en su vida, desde que se conocieron ya nunca se separaron. Mientras, la vida de Natalia se derrumbaba ya que su padre las fue abandonado poco a poco, cada vez venía menos a casa, hasta que un día simplemente mandó a por sus cosas y no volvió a aparecer en sus vidas. Solamente sabían de él atraves de unos cheques que recibían puntualmente todos los meses.

En todos esos malos momentos siempre a su lado estaba Jorge, con su sonrisa perpetua y haciendo el payaso, intentando poner un poco de alegría en su vida.

Su madre cada vez bebía más y pasaba el dia de compras o bebiendo, últimamente hablaba de pasar temporadas en un país extranjero.

Natalia cada vez dependía más de la compañia de Jorge, estudiaban juntos, iban y venían a todas partes juntos y era casi imposible no verlos acompañados uno del otro, la adolescencia la pasaron juntos, sin separarse y el amor que los unía era casi excesivo.

Coincidiendo con el ingreso en la universidad de Natalia y Jorge su madre por fin abandonó a su hija y su casa y marchó fuera del país con rumbo desconocido. Otra vez Natalia se sentía abandonada por todo lo que más queria.
Jorge y Natalia pese a su juventud ya vivían juntos en un pequeño apartamento cerca de la universidad y los dos estaban tan unidos que Natalia obsesivamente temía perder a la persona por la que merecía la pena vivir.

Cerca del apartamento, junto a la carretera, había un pequeño lago donde algunas veces pasaban largos ratos paseando por sus inmediaciones.
Una tarde, en uno de estos paseos, Natalia se encontraba muy nerviosa e hizo jurar a Jorge que nunca la abandonaría. Se lo repitió varias veces cada vez más excitada....

Jorge siempre sonriente tomo con sus manos la cara de Natalia y acariciandola intentó calmarla con un abrazo protector y juro que jamás..jamás ...la abandonaría.

Habían pasado dos años y Jorge se encontraba en la ciudad para una entrevista de trabajo,
Natalia al caer la noche, preparaba una cena ligera para los dos cuando el telefono sonó.
Cuando despertó se encontraba en la habitación de un hospital....

Cuando vio llegar a los medicos lo primero que hizo -antes de interesarse por su salud- fue excitada preguntar en que habitación se encontraba Jorge. Queria verlo, necesitaba, verlo y comprobar que se encontraba bien...

Pero la cara de las personas que le rodeaban no presagiaba nada bueno. Un medico se acercó y con voz grave le dio la mala noticia...

El grito desgarrador fue tremendo... todo el hospital parecía haber temblado....Natalia se debatía como si una fuerza la poseyera y gritando decía ... tú también me has abandonado, me has mentido, tú Nooooooooooooo.... tú no puedes abandonarme... y sus sollozos eran tan sentidos que todos en la habitación contenían la respiración y aunque ya habían visto muchas veces escenas parecidas, ésta les estaba afectando de una manera especial.

El accidente de Jorge se produjo por un deslumbramiento cuando él se dirijia a casa. Por paradojas del destino el coche cayó a un lago de donde tuvieron que sacarle. El mismo lago donde tan felices habían sido y donde Jorge juró no abandonarla nunca.

Natalia estuvo sedada todo el dia y los medicos pasaron a verla varias veces.

Era noche cerrada cuando Natalia despertó. Sin vacilar se bajó de la cama y con el camisón del hospital y descalza se desplazó por los pasillos intentando que nadie reparara en su presencia.
Salió del hospital y caminó por el margen de la carretera sin darse cuenta de las escoriaciones que iban sufriendo su pies, caminó y caminó...

A la luz de la luna su figura blanca se reflejaba como una virgen .

Llegó por fin al lago y gritando con desesperación empezó a sumergirse en el agua....sus gritos repetidos como una letanía iban dirigidos a Jorge.... te dije que no me abandonaras ...y lo has hecho.... Pero yo no te abandonaré... y poco a poco el agua la fue cubriendo como un gran manto hasta que desapareció sumergida en ellas.

Más tarde, la luna iluminó a una bella muchacha flotando muerta en el agua del lago.

sábado, 1 de agosto de 2009

AVERIA FATAL

Cuando Mario salió del trabajo solo deseaba llegar a casa y darse un baño. Había sido un día muy duro de negociaciones y problemas.

Buscó su plaza de aparcamiento y se dispuso a entrar en el coche, puso la llave, la giró y... nada. No podía ser, hacía un sol abrasador y después de unas cuantas horas al sol, en el coche la temperatura era infernal.

Nuevamente giró la llave de contacto y nada, el coche se negó a arrancar. Este contratiempo le estaba haciendo sudar, salió del coche y se deshizo de la chaqueta y la corbata, volvió a entrar al coche y nuevamente intentó arrancarlo, pero era imposible: el maldito coche se negaba nuevamente a ponerse en marcha y él cada momento que pasaba se iba encontrando peor, el calor le sofocaba y su cabeza empezó a golpearle, bum,bum, bum....

Mareado por ese intenso dolor, miró con ansiedad por si algún compañero se había retrasado en su salida del trabajo... pero nadie, ni un alma .
Busco entre los papeles del coche y al fin dio con el teléfono de asistencia en carretera.
Marcó el teléfono y siempre unas voces pregrabadas le daban la bienvenida y le informaban de que en esos momentos todos los operadores estaban ocupados y que en breve atenderían su llamada.

Cada vez se encontraba más sofocado por el calor y el maldito dolor de cabeza no dejaba de ganar en intensidad, reprimió una arcada y dio una vez más a la rellamada. Por fin una voz humana le atendió amablemente informándole de que estaban retrasados y tardarían en poder atenderle, ya que por las vacaciones de verano se había visto forzados a contratar a personal eventual.

Mario no obstante dijo que esperaría y colgó.
No quería dejar el coche allí, estaba muy apartado y lo mejor era llevarlo a un taller y poder hacer uso de él lo antes posible.

Las reverberaciones del sol sobre la calzada, el sofoco y el mareo por un momento le hicieron ver figuras fantasmales sobre el asfalto.

Se dejó caer sobre el coche jadeante y con desesperación abrió la boca intentando que una bocanada de aire entrara en sus pulmones, ya que se sentía desfallecer y necesitaba un poco de oxígeno. Pero la bocanada que le entró fue tan ardiente que lo único que sintió fue un vaho caliente que quemó sus pulmones.

¡Maldición! la batería del teléfono se había terminado, estaba incomunicado.

Se sentó dentro del coche y la temperatura allí era infernal....dejo caer su cabeza sobre el volante y nuevamente aquel dolor …..bumbumbum….

El sonido de un claxon le volvió a la realidad nuevamente acelerando el pulso y con ellos sus sienes parecían estallar.

Fue incapaz de ver la fisonomía del hombre que conducía la grúa, éste se bajo del vehículo y rápidamente subió el coche al remolque sin tan siquiera dar la opción a Mario a bajarse.

El traqueteo y movimiento al subir el coche al remolque fue la espoleta para que las arcadas no se pudieran reprimir y allí sentado en el coche y la cabeza sobre el volante Mario vomitó…vomitó….

Cuando despertó no sabía donde se encontraba, estaba lleno de vómitos y le faltaba el aire .Tomo conciencia de que se encontraba en su coche pero…..los cristales sucios no le dejaban ver ….. elevó su cabeza tanto como pudo y..
Su rostro se volvió en una terrible mascara de horror... deformado y con la boca abierta lanzó un tremendo grito... y otro... y otro....Esos serían los últimos gritos de su vida.

Una inmensa grúa levantaba su coche y le colocaba en la plataforma donde lo aplastarían hasta hacerlo chatarra.

LA AUTORA

LA AUTORA